El recorrido permite visitar 12 salas, distribuidas en dos niveles diferentes (el tercero no es accesible al público).
La visita comienza por la Sala de las Conchas.
Una galería conduce al Salón de los Brillantes.
La Sala de los Mantones de Manila destaca por las coladas de diferentes colores, banderas y estalactitas.
Se accede al Gran Lago que se extiende al pie de un enorme caos de bloques y bajo un puente de roca.
Tras casi cien escalones, se alcanza La Catedral, el mayor de los salones, posee los aragonitos azules y las columnas más gruesas de la cavidad.
De esta sala parte la red de galerías del tercer nivel.
Continúa por el Lago de la Sultana, Sala de la Esmeralda, con formaciones de calizas y aragonitos excéntricos, banderolas, columnas, coladas de variados colores, pisolitos y geisermitas.
Desde la Cristalería de Dios, se baja al primer nivel, a la Sala de los Garbanzos, donde destacan cristales en forma de diente de perro y formaciones arborescentes de origen subacuático.
Tras cruzar el Salón de los Desnudos, por la orilla de un enorme lago, se llega a la salida.
Se realiza la visita en grupos acompañados por un guía, en casi una hora.