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DESCRIPCIÓN
DE LA ZONA TURÍSTICA
Un paseo por la prehistoria
Tres aberturas localizadas en un gran plano de falla, dan paso a la primera
sala de sesenta metros de longitud, donde se puede apreciar el relieve
de la roca esculpida por la acción del agua. Al fondo se entra en un estrecho
corredor, el Pasillo, lleno de cúpulas y recovecos, utilizados en la prehistoria
para realizar enterramientos. Este estrecho pasaje da acceso a la Sala
de los Desprendimientos; el camino serpentea para esquivar grandes bloques
caídos del techo y columnas, para entrar en la Sala de las Piletas, de
unos treinta metros de diámetro, adornada por estalactitas, estalagmitas
y bellas coladas. En uno de sus márgenes se abre el mirador conocido como
el Barranco Grande, de unos veinte metros de profundidad .
Se continúa rodeando la Sala de las Piletas hasta llegar a una pasarela
metálica que accede a una gran cornisa, El Puente, donde se ven arcos
de roca natural en una enrevesada galería conocida con el nombre de Sala
de las Columnas, llena de precipicios y magníficos ejemplares de colgaduras
estalagmíticas. En esta cornisa el paisaje subterráneo es espectacular,
pues queda realzado, al fondo, por el contraluz de los rayos solares que
entran a través de las ventanas de la Sala de Entrada. De la cornisa se
desciende por una serie de rampas metálicas en el interior de un barranco
para entrar por una ventana de la pared opuesta a la cornisa a un camino
que asciende en zig-zag, conocido como Cuesta e la Lluvia, que nos lleva
a la Sala de los Priores, por las dos grandes estalagmitas que se localizan
en ella. En el techo se abre una ventana a un piso superior conocido como
la Cerería y Sala Londres; se cierra el circuito de la visita retornando
de nuevo a la Sala de Entrada, tras recorrer unos quinientos metros de
salas y galerías.
El recorrido está perfectamente urbanizado y libre de riesgos para cualquier
visitante, al carecer de barreras arquitectónicas.
Posee una instalación eléctrica ornamental que permite contemplar el paisaje
subterráneo en todo su esplendor. A la vez dispone de otra instalación
de emergencia que evita posibles apagones, garantizando una salida segura.
La temperatura en su interior es de unos 13º C y una humedad del 100%
durante todo el año, dando una sensación cálida en invierno y fresca en
los meses cálidos.
El tiempo estimado para el recorrido es de unos sesenta minutos y está
especialmente recomendado para centros escolares, por sus cualidades didácticas
en las unidades de la prehistoria, se puede visualizar, a través de instalaciones
a escala real situadas en el recorrido, la ocupación de la cueva a lo
largo del tiempo, tanto por la fauna, actualmente desaparecida, como por
el hombre. Así el visitante podrá contemplar desde un cubil de hienas
hasta un enterramiento del Neolítico, pasando por diferentes maquetas
de talleres del hábitat prehistórico .
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