Esta cavidad, de pequeñas proporciones, se abre a favor de una fractura muy inclinada, con el suelo tapizado de bloques y estalagmitas y techos con abundantes formaciones. El recorrido comienza a través de un pequeño corredor que da acceso al interior de una sala de 600 m2, con una pendiente escalonada hasta el fondo de la cavidad. En este punto una plataforma en madera hace de mirador sobre los abundantes espeleotemas que la recubren.
Descendidos algunos escalones y antes de alcanzar la plataforma final se abre un recorrido alternativo, igualmente escalonado, que va subiendo por la ladera de la sala, hasta un nuevo mirador, en la parte central.